
Ciudad de México.— El liderazgo no comienza cuando se ocupa un cargo público ni cuando llega una posición de poder. Comienza mucho antes: en las decisiones que cada persona toma todos los días.
Con ese planteamiento, el ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, habló ante jóvenes becarios durante su participación en México Siglo XXI 2026, donde centró su mensaje en la importancia de que las nuevas generaciones no permitan que gobiernos, grandes corporaciones tecnológicas o la inteligencia artificial decidan por ellas el rumbo de la sociedad.
Frente a miles de jóvenes reunidos en el Auditorio Nacional, Trudeau cuestionó una de las ideas que, dijo, más limita a las personas: pensar que sus acciones no tienen importancia o que carecen de capacidad para cambiar lo que ocurre a su alrededor.
El político canadiense sostuvo que los jóvenes ya son líderes, aunque todavía no ocupen un puesto de responsabilidad. Votar, participar en la comunidad, elegir qué consumir, decidir en qué utilizar el tiempo y la manera en que se relacionan con los demás son, explicó, formas concretas de ejercer influencia.

La inteligencia artificial no debe quedar en manos de unos cuantos
Uno de los temas centrales de su intervención fue el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial.
Trudeau advirtió que la transformación tecnológica representa una oportunidad enorme, pero también plantea una pregunta que, a su juicio, no puede responderse únicamente desde los gobiernos o las empresas: ¿quién va a decidir cómo se utilizará esa tecnología y quién se beneficiará de ella?
Planteó que la inteligencia artificial debería servir para ampliar las capacidades de las personas, facilitar el trabajo, liberar tiempo y generar mejores oportunidades, pero no convertirse en una herramienta cuyos beneficios queden concentrados en unas cuantas corporaciones.
El riesgo, señaló, es que una distribución desigual de los beneficios tecnológicos termine profundizando las diferencias económicas y sociales.
También defendió la necesidad de conservar aquello que hace humana a la sociedad. Puso como ejemplo el ajedrez: aunque las computadoras pueden superar desde hace años a los mejores jugadores, las personas siguen interesándose por las partidas entre seres humanos porque detrás de cada movimiento existen emociones, decisiones, historias y experiencias.
Para Trudeau, la tecnología debe ayudar a las personas, no sustituir aquello que les da identidad y sentido.

Escuchar al que piensa diferente
El mensaje del ex primer ministro canadiense también tuvo una dimensión política y social.
Pidió a los jóvenes mantener la curiosidad frente a quienes piensan distinto y evitar convertir las opiniones políticas en identidades inamovibles. Cambiar de opinión, aprender de los demás y reconocer los propios errores, sostuvo, también forman parte del crecimiento personal.
En un escenario internacional marcado por la confrontación y la polarización, Trudeau se pronunció por mantener la calma, tener claros los objetivos y construir alianzas.
Recordó particularmente la relación entre México y Canadá durante la renegociación comercial de 2018 y consideró que ambos países tienen razones para continuar trabajando conjuntamente.
Su planteamiento fue más allá de una relación bilateral: frente a la lógica de que en una negociación alguien tiene que ganar y otro perder, defendió la construcción de acuerdos donde los beneficios puedan extenderse a todas las partes.

El liderazgo empieza antes del cargo
Al final de su intervención, Trudeau regresó al punto central de su mensaje: los jóvenes no tienen que esperar diez, veinte o treinta años para comenzar a cambiar las cosas.
La influencia, dijo, puede estar en una conversación, una decisión, una participación comunitaria o en la forma de relacionarse con otras personas.
En un momento en que la tecnología avanza más rápido que la capacidad de muchas sociedades para discutir sus consecuencias, el mensaje adquiere especial relevancia: el futuro no debería ser diseñado únicamente por quienes tienen gobiernos, empresas o plataformas tecnológicas en sus manos.
Ante los becarios de Fundación Telmex Telcel, Trudeau llamó a reconocer el poder que cada ciudadano tiene para participar, cuestionar, proponer y construir.
Y dejó una idea que resume buena parte de su intervención: el liderazgo no se recibe; se ejerce.

ZHN | Zacatecas Hoy Noticias Noticias de Zacatecas, México