
Ciudad de México.— Detrás de Cats, Evita, Jesucristo Superestrella y El fantasma de la ópera no solamente hay música y grandes escenarios. También existen dudas, fracasos, decisiones difíciles y, sobre todo, la voluntad de seguir intentando.
Así lo contó Andrew Lloyd Webber ante miles de jóvenes reunidos en el Auditorio Nacional durante México Siglo XXI 2026, donde el reconocido compositor británico hizo un recorrido por más de seis décadas de trayectoria y compartió algunas de las historias que acompañaron el nacimiento de sus obras más famosas.
Lejos de presentar una carrera perfecta, Lloyd Webber habló de los tropiezos que encontró desde sus primeros años. Recordó que comenzó a escribir música siendo niño y que tuvo la fortuna de descubrir desde temprano aquello que realmente le apasionaba.

Para el compositor, encontrar una vocación y tener la oportunidad de convertirla en una forma de vida es una de las mayores ventajas que puede tener una persona. Pero también dejó claro que tener talento no garantiza el éxito.
Durante sus primeros proyectos tuvo que enfrentarse a producciones que no resultaban como esperaba. En algunos casos decidió intervenir directamente, cuestionar decisiones y exigir cambios, aun cuando apenas comenzaba a construir su nombre en el mundo del teatro.

Una obra que comenzó en un salón de clases
Una de las historias que más llamó la atención fue la de José y el asombroso soñador, proyecto que originalmente nació como una pequeña pieza de aproximadamente 20 minutos destinada a una presentación escolar.
Lo que parecía una obra menor terminó encontrando nuevas oportunidades hasta llegar a escenarios profesionales.
Para Lloyd Webber, aquella experiencia demuestra la importancia de que los jóvenes tengan espacios para mostrar lo que hacen. Una idea puede parecer pequeña al principio, pero necesita una oportunidad para ser vista y escuchada.

De los poemas de T. S. Eliot nació Cats
El compositor también llevó a los jóvenes hasta su infancia para explicar el origen de Cats.
Recordó los poemas de T. S. Eliot que su madre le leía cuando era niño. Muchos años después, aquellas historias regresaron a su memoria y terminaron convertidas en música.
Lo que inicialmente se planteó como un proyecto cercano a un concierto fue creciendo hasta convertirse en uno de los musicales más exitosos de todos los tiempos.
Uno de los grandes retos, relató, fue encontrar la manera de llevar a los gatos al escenario sin convertirlos en personajes infantiles o caricaturescos. El resultado terminó marcando una época en el teatro musical.

Evita y el reto de contar una historia polémica
En el caso de Evita, la inspiración surgió de la figura de Eva Perón, cuya vida generó desde el principio un enorme interés.
Lloyd Webber recordó el proceso creativo que desarrolló junto con Tim Rice para transformar aquella historia política y personal en un espectáculo dramático.
El desafío no consistía simplemente en presentar una figura admirada por millones, sino en construir un personaje complejo y contar su ascenso, su poder y la relación que estableció con el pueblo argentino.
De ese trabajo surgieron algunas de las escenas y canciones más reconocidas de la obra, entre ellas No llores por mí, Argentina.

El fantasma que terminó conquistando al mundo
Otra de las historias compartidas fue la de El fantasma de la ópera.
Lloyd Webber recordó que encontró el libro durante una estancia en Nueva York. Aunque en un principio la historia le pareció complicada, posteriormente descubrió en ella los elementos para construir un gran drama romántico.
La intuición terminó convirtiéndose en uno de los musicales más reconocidos internacionalmente y en una de las obras que definieron su carrera.

Crear también significa saber escuchar
Más allá de las anécdotas sobre sus musicales, Lloyd Webber dejó una enseñanza relacionada con el trabajo creativo.
Explicó que una producción teatral depende de que múltiples elementos funcionen simultáneamente: la historia, la música, las letras, la dirección, la actuación y la coreografía.
También reconoció la importancia de aceptar las críticas y trabajar con personas capaces de decir cuando algo no está funcionando.
El compositor se describió como una persona perfeccionista y explicó que con el tiempo comprendió que incluso quienes crean una obra necesitan colaboradores capaces de cuestionar sus decisiones.

El éxito también implica devolver
Lloyd Webber habló además de la responsabilidad que tienen quienes alcanzan reconocimiento para abrir camino a quienes vienen detrás.
En ese sentido, destacó la importancia de impulsar la educación musical y generar oportunidades para que nuevas generaciones puedan acercarse al teatro y desarrollar sus capacidades.
Después de más de seis décadas de carrera, el compositor británico mantiene proyectos y continúa buscando nuevas historias que llevar a los escenarios.
Ante los jóvenes reunidos en el Auditorio Nacional, su trayectoria terminó convirtiéndose en algo más que una clase sobre teatro musical: una historia sobre cómo una pasión infantil puede transformarse en una carrera extraordinaria, siempre que exista disciplina, capacidad para aceptar errores y la decisión de no dejar de crear.
ZHN | Zacatecas Hoy Noticias continúa con la cobertura especial de México Siglo XXI 2026, desde el Auditorio Nacional.
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