
Los Hijos de la Viuda | Por Manuel Chacón
Desde la bruma del poder, donde las ambiciones personales suelen confundirse con los intereses colectivos, hay una lección que la política mexicana repite una y otra vez: ningún movimiento puede aspirar a consolidarse si olvida a quienes lo fundaron, se distancia de sus bases o convierte las diferencias internas en una guerra permanente.
En Zacatecas, Verónica Díaz Robles parece haber entendido la dimensión de ese desafío.
La senadora con licencia y actual coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de Morena tiene frente a sí una tarea que va mucho más allá de administrar una estructura partidista. Su responsabilidad consiste en articular voluntades, recuperar espacios de diálogo, escuchar a las distintas expresiones del movimiento y fortalecer una organización que, de cara a la elección de 2027, deberá demostrar que su fuerza no depende exclusivamente de las encuestas, los cargos públicos o los nombres que aparecen en las columnas políticas.
Porque una cosa es obtener una definición interna y otra, muy distinta, construir la cohesión necesaria para enfrentar una elección estatal.
Y en ese terreno, las reuniones que Vero Díaz ha sostenido con fundadores, liderazgos históricos, representantes populares y militantes de Morena adquieren una relevancia que merece analizarse con seriedad.
La historia también cuenta
Morena no nació en los despachos gubernamentales ni se construyó únicamente desde las tribunas legislativas. Su historia está vinculada con años de organización social, recorridos por comunidades, reuniones vecinales, asambleas y trabajo político de mujeres y hombres que apostaron por un proyecto que entonces parecía distante de los centros tradicionales del poder.
En Zacatecas, como en el resto del país, existen militantes que acompañaron ese proceso desde sus primeras etapas. Muchos construyeron comités, defendieron causas sociales y sostuvieron la organización cuando el movimiento todavía no tenía la presencia institucional que alcanzaría después.
Escucharlos no debería entenderse como una concesión ni como una estrategia de cortesía política. Es una obligación con la memoria del movimiento y una oportunidad para recuperar experiencias, reconocer trayectorias y comprender las diferencias que existen dentro de la propia organización.
Por eso, el diálogo con los fundadores y los liderazgos históricos puede convertirse en uno de los activos más importantes de la nueva etapa de Morena en Zacatecas, siempre que se traduzca en participación efectiva y no se limite a una fotografía para las redes sociales.
La política necesita símbolos, pero también resultados.
Del desencuentro al diálogo
Uno de los acontecimientos más significativos de octubre fue el encuentro entre Vero Díaz y el diputado federal José Narro Céspedes, acompañado por autoridades municipales y otros integrantes del movimiento.
La reunión, difundida públicamente el 16 de octubre, tuvo como eje el diálogo y la unidad. Narro, quien participó en el proceso interno para definir la coordinación estatal, también hizo un llamado a construir acuerdos y mantener la cercanía con el pueblo.
El dato político merece atención: después de una definición interna que generó inconformidades entre simpatizantes de distintas expresiones, el acercamiento entre dos actores relevantes abre un espacio para recomponer relaciones y reducir las tensiones.
No significa que todas las diferencias hayan desaparecido, ni que una reunión resuelva automáticamente los desacuerdos. Pero sí demuestra que el diálogo sigue siendo una herramienta disponible para quienes entienden que la disputa interna no puede convertirse en el propósito permanente de un movimiento que pretende conservar su capacidad de organización.
En política, reconocer al interlocutor es un primer paso. El siguiente consiste en encontrar coincidencias y establecer compromisos verificables.
Vero Díaz tiene ante sí la posibilidad de demostrar que la unidad que plantea puede construirse sin exigir uniformidad de pensamiento y sin desconocer la pluralidad de Morena.
El respaldo de los movimientos sociales
Otro acontecimiento relevante fue la plenaria del Frente Popular de Lucha de Zacatecas, en la que participaron José Narro Céspedes, presidentes municipales, representantes populares y dirigentes sociales.
De acuerdo con la información publicada el 17 de octubre, el FPLZ expresó su respaldo a Vero Díaz como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
La importancia de este encuentro radica en la presencia de una organización con trayectoria en las luchas sociales de Zacatecas y en la posibilidad de establecer puentes entre la estructura partidista y los sectores que mantienen demandas relacionadas con derechos sociales, participación comunitaria y bienestar.
Para Morena, construir una relación productiva con organizaciones de esta naturaleza implica reconocer que la política no termina en los comités partidistas. También se desarrolla en las comunidades, en las organizaciones populares y en los espacios donde la ciudadanía plantea necesidades concretas.
El respaldo público es un punto de partida, no un cheque en blanco. Su valor se medirá por la capacidad de mantener el diálogo, respetar la autonomía de las organizaciones y traducir las coincidencias en acciones que respondan a las necesidades de la población.
Los 58 municipios: el verdadero territorio de la política
La agenda territorial de Vero Díaz es otro elemento central de esta etapa.
Desde junio, cuando todavía buscaba encabezar los trabajos de defensa de la transformación, planteó una ruta de asambleas informativas por los 58 municipios de Zacatecas. Después de su designación, reiteró la importancia de recorrer comunidades, escuchar a la gente y fortalecer la organización desde abajo.
La visita de Ariadna Montiel Reyes a Zacatecas, el 16 de octubre, reforzó ese mensaje. La presidenta nacional de Morena sostuvo reuniones con integrantes de la estructura territorial y destacó la importancia de mantener una presencia permanente en colonias y comunidades.
Aquí está uno de los mayores retos para la coordinadora estatal: conseguir que la actividad política no se concentre en la capital, que las decisiones no dependan exclusivamente de los grupos con mayor presencia mediática y que los municipios tengan espacios reales para expresar sus preocupaciones.
No es una tarea menor.
Zacatecas tiene realidades muy distintas entre el corredor metropolitano, las regiones mineras, las comunidades rurales, el semidesierto y los municipios con fuerte tradición migrante. Las necesidades de una familia en Fresnillo no necesariamente coinciden con las de una comunidad del sur del estado o con las de quienes mantienen vínculos económicos y familiares con Estados Unidos.
Una organización que aspire a representar esa diversidad necesita escuchar antes de ofrecer respuestas.
Por eso, el recorrido territorial debe servir para algo más que contabilizar reuniones. Debe ayudar a identificar demandas, construir diagnósticos municipales, fortalecer liderazgos locales y establecer canales de comunicación permanentes entre el movimiento y la ciudadanía.
Caminar el territorio es importante. Comprenderlo y responder a sus necesidades lo es todavía más.

La responsabilidad de una mujer al frente del movimiento
La designación de Verónica Díaz fue anunciada por la dirigencia nacional de Morena el 15 de septiembre y posteriormente formalizada durante la VIII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional, en octubre.
La presidenta nacional, Ariadna Montiel Reyes, destacó su trayectoria dentro del movimiento y la responsabilidad de fortalecer su organización en Zacatecas.
El nombramiento coloca a Díaz en una posición de relevancia dentro de la estructura política estatal, en un contexto nacional donde la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabeza el proyecto de la Cuarta Transformación y ha colocado en el debate público la participación de las mujeres en los espacios de decisión.
Sin embargo, el reconocimiento político no sustituye la obligación de rendir cuentas.
La mejor manera de honrar esa responsabilidad será demostrar capacidad de diálogo, apertura a las distintas expresiones, respeto a las reglas internas y disposición para escuchar a quienes no necesariamente coinciden con ella.
Una coordinación sólida no se construye alrededor de una sola persona. Se construye cuando los integrantes de un movimiento encuentran razones para participar, colaborar y defender objetivos compartidos sin renunciar a sus propias convicciones.
2027 no se gana con fotografías
En los meses previos a la elección de la gubernatura, Morena tendrá que resolver una ecuación política compleja: preservar la cohesión interna, fortalecer su presencia territorial, mantener interlocución con sus aliados y demostrar que la continuidad de la transformación puede responder a las expectativas de la sociedad zacatecana.
La actividad de Vero Díaz debe leerse en ese contexto.
Sus encuentros con liderazgos históricos, representantes populares, militantes, empresarios y simpatizantes pueden contribuir a construir una alianza democrática y social más amplia, siempre que exista una agenda compartida y que las reuniones produzcan compromisos concretos.
Los empresarios necesitan certidumbre, infraestructura y condiciones para generar empleos. Las comunidades demandan servicios, oportunidades y atención pública. Las organizaciones sociales esperan interlocución. Los militantes históricos reclaman reconocimiento y participación. Los jóvenes buscan alternativas para desarrollar su proyecto de vida en Zacatecas.
No basta con reunirlos en una mesa. El desafío consiste en comprender qué puede aportar cada sector y cómo sus necesidades pueden incorporarse a una propuesta política seria.
Tampoco conviene confundir la coordinación partidista con una candidatura formal. El proceso electoral de 2027 tiene sus propios tiempos, reglas y procedimientos. La responsabilidad actual de Díaz es organizativa, y su desempeño deberá valorarse por la capacidad de cumplir esa encomienda.
Las fotografías documentan encuentros. Las declaraciones expresan intenciones. La organización sostenida y los resultados verificables son los que terminan por dar contenido a una estrategia política.
Desde la bruma del poder
En esta historia hay una oportunidad que Morena no debería desperdiciar.
Si las reuniones con los fundadores y los liderazgos históricos se convierten en espacios auténticos de participación; si el recorrido por los 58 municipios permite escuchar a quienes rara vez aparecen en los reflectores; si las diferencias internas se procesan mediante el diálogo y si la coordinación estatal mantiene una relación respetuosa con las distintas expresiones del movimiento, Zacatecas podría entrar en una etapa de mayor articulación política.
Ese es el camino que Vero Díaz tiene la oportunidad de consolidar.
No se trata de suponer que las dificultades han terminado ni de presentar cada reunión como una victoria. Se trata de reconocer que la construcción de acuerdos es una tarea indispensable para cualquier organización que aspire a gobernar y que la unidad adquiere verdadero significado cuando se sostiene en el respeto, la participación y los objetivos compartidos.
La política tiene memoria. Los fundadores recuerdan de dónde viene el movimiento; las nuevas generaciones preguntan hacia dónde se dirige; y la ciudadanía espera saber qué puede cambiar en su vida cotidiana.
Entre esas tres dimensiones se encuentra el desafío de Morena en Zacatecas.
Vero Díaz ha comenzado a recorrer una ruta en la que el diálogo y la organización territorial ocupan un lugar central. Ahora corresponde demostrar que esa agenda puede trascender los encuentros, fortalecer la participación y contribuir a construir una propuesta capaz de responder a la diversidad social del estado.
Porque, al final, la unidad no se decreta desde una oficina ni se consigue con una consigna.
La unidad se construye escuchando, reconociendo la historia, respetando las diferencias y trabajando todos los días junto al pueblo.
Y en Zacatecas, donde 2027 comienza a proyectarse sobre el horizonte político, esa será una de las tareas decisivas para quienes pretenden darle continuidad a la Cuarta Transformación.
Los Hijos de la Viuda
Desde la bruma del poder, por Manuel Chacón.
ZHN | Zacatecas Hoy Noticias Noticias de Zacatecas, México