Cuando el uniforme no tiene partido, solo tiene deber

Los Hijos de la Viuda | Por Manuel Chacón | Opinión

Hay tragedias que ponen a prueba la resistencia de las ciudades, pero también revelan la verdadera dimensión de las personas. La devastación que hoy vive el estado venezolano de La Guaira, tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el pasado 24 de junio, no distingue ideologías, fronteras ni colores políticos. Entre los miles de rescatistas que trabajan sobre montañas de concreto fracturado se encuentra un zacatecano que, lejos de los reflectores, representa la mejor versión del servicio público: Luis Felipe Santos Quintanilla.

Mientras la conversación política suele reducir a los servidores públicos a simpatías partidistas, el coordinador de Protección Civil del Municipio de Zacatecas demuestra que el profesionalismo no tiene militancia. Cuando un edificio colapsa, nadie pregunta por la filiación política del rescatista que entra entre los escombros; la única pregunta es si tendrá el conocimiento y el valor suficientes para sacar con vida a quien permanece atrapado.

La realidad que enfrenta Venezuela supera cualquier fotografía o transmisión en vivo. De acuerdo con los reportes más recientes, la cifra oficial de víctimas mortales rebasa ya las 2 mil 500 personas, mientras más de 11 mil personas han resultado lesionadas y decenas de miles continúan desaparecidas o sin localizar. Aunque esta semana el rescate con vida de un guardia de seguridad que permaneció ocho días bajo los restos de un centro comercial devolvió un poco de esperanza, la operación humanitaria continúa siendo una carrera contra el tiempo entre réplicas, estructuras inestables y condiciones extremadamente peligrosas.

Es precisamente en ese escenario donde Luis Felipe Santos ha venido desarrollando jornadas que inician antes del amanecer y concluyen entrada la madrugada. Ha participado en la inspección de edificios de gran altura completamente colapsados, en la recuperación de víctimas mortales y en operaciones técnicas de búsqueda que requieren una precisión absoluta. No son imágenes para las redes sociales; son horas respirando polvo, cargando equipo especializado y enfrentando el desgaste físico y emocional que deja cada intervención.

Su testimonio resulta particularmente revelador. Ha descrito familias enteras esperando noticias junto a las zonas de desastre, personas que muestran fotografías de sus desaparecidos a cualquier brigadista que pasa y una ciudad donde el silencio únicamente es interrumpido por maquinaria pesada, perros de búsqueda y el sonido permanente de nuevas réplicas. Esa es la parte del desastre que rara vez alcanza las portadas: el sufrimiento cotidiano de quienes todavía esperan un milagro.

También merece reconocimiento la dimensión de la solidaridad mexicana. Especialistas nacionales en búsqueda y rescate urbano trabajan hombro con hombro con equipos provenientes de diversos países, compartiendo protocolos, tecnología, experiencia y, sobre todo, la convicción de salvar vidas. México ha construido durante décadas un prestigio internacional en materia de atención a desastres naturales, y nuevamente sus rescatistas vuelven a demostrar por qué su experiencia es requerida cuando ocurre una emergencia de esta magnitud.

En Zacatecas solemos conocer a Luis Felipe Santos por los incendios, accidentes carreteros, inundaciones o rescates cotidianos. Sin embargo, la tragedia venezolana permite observar otra dimensión de su trayectoria profesional: la de un especialista capaz de integrarse a operaciones internacionales bajo estándares técnicos altamente exigentes, representando dignamente al país.

En tiempos donde la polarización pretende convertir cualquier acción en motivo de confrontación política, conviene recordar que existen oficios cuyo único compromiso es con la vida humana. El uniforme de Protección Civil no distingue simpatizantes ni adversarios; distingue víctimas que necesitan ayuda.

Quizá esa sea la mayor lección que deja hoy La Guaira para Zacatecas: cuando la tierra tiembla, desaparecen los discursos y únicamente permanecen las personas capaces de correr hacia el peligro mientras los demás buscan ponerse a salvo. Y entre ellas, con discreción, profesionalismo y una enorme vocación de servicio, se encuentra un zacatecano que honra el nombre de su tierra trabajando donde más se necesita, y muy cerca de la esperanza.

ZHN Recomienda

Emprende Gobierno de Zacatecas búsqueda forense generalizada en Tepechitlán y Fresnillo

Tepechitlán, Zac.- El Gobierno de Zacatecas, a través de la Comisión Local de Búsqueda de …