El arte de heredar la curul y perseguir la gubernatura

Los Hijos de la Viuda | Por Manuel Chacón ZHN | Opinión

“En política, el árbol genealógico suele tener más ramas que la estructura territorial.”

La política mexicana tiene tradiciones que ni el mole ni el mariachi. Una de ellas es la admirable capacidad de ciertas familias para mantenerse cerca del poder. Cambian las siglas, cambian los discursos, cambian las generaciones, pero algunas curules parecen tener la extraña costumbre de quedarse en casa.

El próximo 22 de junio, Morena abrirá formalmente el proceso interno para definir a sus coordinadores estatales rumbo a las elecciones de 2027 en las 17 entidades que renovarán gubernatura. El partido que encabeza Ariadna Montiel ha delineado reglas para evitar fracturas, prohibir excesos y exigir a muchos de sus aspirantes separarse de sus cargos para competir en condiciones de equidad. Más de cincuenta figuras políticas, entre senadores, diputados, alcaldes y funcionarios, ya se preparan para pedir licencia y entrar a la competencia interna.

En Zacatecas, uno de los nombres que inevitablemente aparece en la conversación es el del diputado federal Ulises Mejía Haro. El legislador, representante del Distrito III de Zacatecas en la LXVI Legislatura, es uno de los perfiles para participar en la contienda interna de Morena, por abajo de la Senadora de la República Verónica Díaz Robles quienes van por la candidatura al Gobierno del Estado.

Hasta aquí, todo forma parte de la normalidad democrática. Ya que las nuevas reglas de Morena les impuso pedir licencia a sus cargos para entrar en la justa interna de la Cuarta Transformacion. El detalle que ha provocado comentarios y sonrisas de medio lado en los corrillos políticos es otro: el suplente legal del diputado federal es su padre, Antonio Mejía Haro, político de larga trayectoria y exsenador de la República, quien figura oficialmente como diputado suplente en la actual Legislatura.

Y entonces aparece la pregunta inevitable. ¿Es ilegal? No. La ley no prohíbe que un padre sea suplente de su hijo. ¿Es políticamente correcto? Ahí comienzan las interpretaciones. Porque el nepotismo no siempre se encuentra en los códigos penales ni en las leyes electorales; muchas veces habita en la percepción ciudadana. Y la percepción, en política, suele ser tan poderosa como la realidad.

Morena ha hecho del combate al nepotismo y a las viejas prácticas del poder una de sus principales banderas discursivas. Incluso, en el debate nacional, el oficialismo ha respaldado reformas orientadas a impedir que los cargos públicos se conviertan en herencias familiares o en mecanismos de sucesión automática. Por ello, cuando la representación popular parece pasar de una generación a otra sin salir del mismo árbol genealógico, el debate se vuelve inevitable.

Por supuesto, también sería injusto desconocer la trayectoria de Antonio Mejía Haro. No se trata de un improvisado en el arte del engaño. Ha sido diputado federal, senador de la República y funcionario estatal y un pesimo candidato a gobernador por el Partido de la Revolución Democrática PRD, gracias a sus malas practicas que generaron la obligada intervención de la entonces Gobernadora Amalia García Medina, quien como toda una dama tuvo que hacer frente a los errores de la operacion financiera de esa campaña electoral y para subsanar algunos de los malos acuerdos politicos del ahora diputado suplente. Tiene una carrera política propia y un expediente muy cuestionable que se construyó mucho antes de que su hijo ocupara posiciones de relevancia.

Pero la política tiene una particularidad casi cruel: no juzga solamente las capacidades, también observa las formas. Y en las formas está el mensaje.

Porque al ciudadano de a pie le cuesta trabajo comprender cómo, en un país que presume la apertura democrática, las suplencias legislativas terminan pareciéndose a un relevo generacional administrado en familia. El elector supone que votó por un representante popular y de pronto descubre que, en caso de licencia, el despacho puede quedarse prácticamente en la sala de la casa.

En Zacatecas, la contienda interna de Morena apenas está por comenzar. Las encuestas irán y vendrán; aparecerán nuevos actores, surgirán alianzas y las estructuras territoriales entrarán en movimiento. Sin embargo, el episodio deja una lección interesante: en la política contemporánea ya no basta con ser legal. También es indispensable parecer congruente.

Y quizá ahí reside la verdadera ironía de la historia.

Mientras Morena se prepara para elegir a quien buscará suceder a David Monreal Ávila en 2027, uno de sus aspirantes más visibles podría dejar temporalmente una curul… para que la ocupe su propio padre.

No es un delito. No es una falta administrativa. Pero tampoco deja de ser una de esas escenas que hacen que el ciudadano levante la ceja y pregunte, con esa mezcla de humor y escepticismo tan mexicana:

—¿Entonces la transformación también se hereda?

Porque en política, como en algunas familias, el poder tiene la curiosa costumbre de no salir de casa.

“A Mí Los Hijos de la Viuda”

La política es el único oficio donde algunos hablan de relevo generacional… mientras el relevo espera sentado en la misma mesa familiar.

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