-El público hizo volver al músico, tres veces al escenario, al finalizar su presentación con un difícil repertorio que conmemora sus 40 años de carrera
Guadalupa, Zac.-
El 17 Festival Barroco de Guadalupe, Zacatecas, cerró la noche de ayer con el concierto del flautista y director de orquesta Horacio Franco, acompañado de la Capella Barroca de México, dedicado de manera íntegra al compositor veneciano Antonio Vivaldi, con el que conmemora 40 años de carrera artística. Es la quinta ocasión que interpreta este difícil repertorio desde que lo ofreció en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, en abril pasado.El concierto más cansado que he tocado en mi vida, confiesa Horacio Franco una noche antes de presentarse ante el público zacatecano: son siete conciertos de Vivaldi, todos muy demandantes y pesados, en una de las ciudades con más altura, dos mil 440 metros sobre el nivel del mar.
A los 13 años de edad, el 12 de abril de 1978, Horacio Franco comenzó su carrera en el Palacio de Bellas Artes, con la interpretación del Concierto en La menor para flauta de pico, de Antonio Vivaldi, al lado de la Orquesta de Cámara del Conservatorio Nacional de Música ―donde estudiaba―, dirigido por el italiano Icilio Bredo. Fue la premonición de que el tiempo, su determinación, constancia y disciplina, lo convertirían en uno de los más grandes intérpretes de la flauta de pico en el mundo.
Anoche, el Teatro Calderón se puso de pie ante el virtuosismo del flautista, cuya ovación lo obligó a conceder un allegro más como encore, no sin antes agradecer de propia mano a cada uno de los músicos que lo acompañó en este emotivo concierto, integrantes de la Capella Barroca de México: violines Raquel Masmano (concertino), Juan Luis Matuz, Eduardo Espinosa, Augusto Alarcón; viola Roberto Rivadeneyra; violoncello, Owen Aguilar; contrabajo, Víctor Flores, y clavecín (bajo continuo), Daniel Ortega.
La velada barroca tuvo una celebración doble: también se recordaron los 25 años de la Capella Barroca de México (antes Capella Cervantina) fundada por el propio Horacio Franco y de la que hasta la fecha es director. En octubre próximo cumplirá dos décadas y media de haberse estrenado en el Festival Internacional Cervantino, dijo con emoción Horacio Franco en entrevista.
El flautista y director de orquesta es cofundador con Rosa María Franco, directora del Museo de Guadalupe, del Festival Barroco de Guadalupe; durante la charla previa explicó que no se trata de un festival de música barroca, de los que hay muchos, sino de un festival de cultura y tradiciones barrocas, lo que le da un plus respecto a otras propuestas culturales.
El 17 Festival Barroco de Guadalupe ofreció cerca de 70 actividades, que además de la presentación de agrupaciones musicales y de cantantes de música de concierto, incluyeron teatro, gastronomía, narración oral, conferencias, presentaciones de libros sobre el tema, y actividades didácticas para niños y jóvenes, a los que se suman las expresiones pictóricas por demás representativas del periodo, exhibidas en la pinacoteca y muros del museo conventual, una de las colecciones de pintura novohispana más importantes de México, y por el propio inmueble que es ejemplo arquitectónico de esta corriente.
En 40 años de carrera artística, el músico Horacio Franco ha cruzado su vida profesional con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por diversas razones: ha tocado en sus museos, él mismo advierte que en México hay una carencia de salas de concierto con buena acústica y a veces pueden ser más propicios los museos porque son palacios antiguos muy bellos, como el Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.
Eso sí, señala que un museo tiene una acústica difícil: “Pero he tocado mucho en plazas públicas y estoy acostumbrado a las incomodidades de la calle, también en escuelas, hospitales, en el Metro porque trabajo donde estoy y con lo que hay, nunca me he puesto los ‘moños’, y sucede que cuando te acostumbras a presentarte solo en una sala de conciertos, bien sonorizado y con un público que sabes que te está escuchando y no andará paseándose por ahí, frente a ti, tocas cómodo porque estás en una zona de confort, entonces ya nada importa. Lo otro, te obliga a trabajar más.
“Hay dificultades que mucha gente no toma en cuenta o no sabe, por ejemplo, la flauta de pico es el único instrumento de viento vulnerable al viento: si hay viento en contra y le entra, deja de sonar; esto no ocurre con la flauta transversa, el saxofón, el fagot, la tuba, el trombón ni la trompeta… por eso las bandas de música de viento pueden hacerlo al aire libre, en las calles”.
Horacio Franco también ha hecho investigación en archivos que custodia el INAH, en el Museo Nacional de Antropología, por ejemplo, pero lo que más valora es el vínculo con algunos de sus antropólogos que han sido el vehículo para involucrarse con artistas indígenas, porque para el flautista la música indígena mexicana es la más digna de veneración.
En seguida viene a su memoria el proyecto para la grabación del disco Lienzos de viento, con los músicos zoques de Copainalá, Chiapas: Cirilo Meza y Luis Hernández, y los mames de Tuxtla Chico, Ubaldino, Abelardo e Isaías Villatoro, con apoyo de los etnomusicólogos Aurora Oliva Quiñones y Fernando Híjar Sánchez, quienes coordinaron la grabación en la que la música tradicional chiapaneca y de cámara comparten espacio.
Horacio Franco recuerda con mucho respeto a don Luis Hernández Aguilar con su flauta de carrizo, que toca de manera impresionante. La música tradicional debería ocupar un lugar más importante. Todos los mexicanos deberíamos honrar a los músicos indígenas que ejecutan con verdadera devoción, con un sentido ritual.
Una vez concluido el concierto en el Teatro Calderón de Zacatecas, Horacio Franco ofreció unas palabras para cerrar el festival barroco, con las que agradeció al público y reconoció el trabajo de Rosa María Franco Velasco para poner en alto el nombre del Museo de Guadalupe, “calificado como uno de los mejores del mundo, y no lo digo yo, lo dijeron los Reyes de España en su visita, señaló e invitó a la cofundadora a subir al escenario”.
Rosa María Franco agradeció a los gobiernos estatal y municipales de Guadalupe y de Zacatecas; al Instituto Zacatecano de Cultura; a la Universidad Autónoma de Zacatecas, custodia del Teatro Calderón; a la Sociedad de Amigos del Museo de Guadalupe, a todos los participantes y al público su apoyo para el sostenimiento del festival barroco por 17 años, lo que ha costado mucho esfuerzo para convertirlo en uno de los más importantes de su género con diversidad de actividades culturales en torno al barroco y que esta noche cerró su 17 edición con broche de oro.
ZHN | Zacatecas Hoy Noticias Noticias de Zacatecas, México




