
- Con su decálogo, López Obrador deja a los ciudadanos a su suerte.
Ciudad de México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador, presentó el sábado 15 de junio un decálogo para “salir del coronavirus”, y llama a la gente a estar en las calles y superar el miedo al contagio. Su decálogo no asume ningún compromiso real para hacer frente a este problema, por ejemplo, la compra y aplicación de pruebas para detectar a tiempo a los contagiados, aislarlos y curarlos, señaló Adriana Díaz Contreras, integrante de la Dirección Nacional Extraordinaria del PRD.
Consideró que con dicho decálogo, el mandatario demuestra que nunca le ha dado la importancia debida a la pandemia y que para él, sólo ha representado un problema de pesos y centavos; por tal razón, impuso su estrategia de austeridad para gastar lo menos posible, con las afectaciones que esto implica en un contexto tan delicado en donde la vida de las personas está de por medio.
Asimismo, se adhiere y promueve la teoría de “la inmunidad de rebaño”, en la cual irresponsablemente propaga la falsa creencia de que con el contagio solo mueren los débiles y los que sobreviven quedan “inmunes”. Y en esa misma línea, supone que como la pandemia tendría que desaparecer, entonces solo basta con mitigar en lugar de detener la dispersión del virus.
Adriana Díaz agregó que la condescendencia presidencial ha llevado a un peligroso relajamiento de las medidas de sana distancia y de la recomendación de quedarse en casa; el Ejecutivo justifica tal acción con el argumento de respetar la libertad de las personas y no incurrir en actos de autoritarismo, pero en realidad se está abandonando a los mexicanos a su suerte.
En países como Alemania, Argentina y Corea del Sur, los gobernantes actuaron con prontitud para detener el avance del virus. Se cerraron aeropuertos, se disminuyó drásticamente la movilidad de vehículos y personas, el confinamiento fue efectivo, se dotó de recursos a la gente para cumplir con el confinamiento, y lo más importante, se aplicaron pruebas masivas para identificar infectados y aislarlos.
Mientras tanto, en México, se ha negado a los ciudadanos el acceso a las pruebas y se han relajado las medidas de prevención, por tal motivo no se ha aplanado la curva; por el contrario, los casos siguen en aumento y hoy en día ya se superan los 17 mil muertos. De acuerdo con estudios independientes, es altamente probable que se rebasen las 35 mil muertes pronosticadas como máximo por el gobierno federal.
Sin que la pandemia esté controlada, el presidente primero presionó para abrir la economía y ahora, con su decálogo, convoca a la gente a salir a las calles. Se evidencia así, que el gobierno prioriza el capital sobre la vida de los mexicanos tal y como lo hace Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios favoritos del gobierno de la llamada “cuarta transformación”.
La mayor preocupación para López Obrador es que su proyecto político se le vaya de las manos, si se prolonga la crisis económica. De ahí su urgencia de regresar a una “nueva normalidad” sin importar los costos en vidas humanas. El presidente sabe que un pueblo sin dinero le puede dar la espalda en la elección del 2021.
Pero el daño está hecho, pues su política de austeridad también le impide tomar medidas contracíclicas adecuadas para salir de la crisis económica.
La crisis sanitaria y la económica están sin control, ya no es posible ocultarlas ni siquiera con distractores, como el decálogo presentado el fin de semana. Al abrir la economía y negarse a aplicar las pruebas a quienes están regresando al trabajo, el presidente de la República está condenando a la muerte a miles de mexicanos, que ante el abandono de su gobierno, deberán arreglárselas como puedan para evitar ser estadística.
ZHN | Zacatecas Hoy Noticias Noticias de Zacatecas, México