El Fideicomiso Zacatecas, el agujero de gusano

Por Gerardo Mata | Opinión

Tras la denuncia que hiciera el gobernador electo, David Monreal Ávila, de que el Secretario de Economía, Carlos Bárcena Pous, se pasó de listo, modificó extrañamente el orden del día de una reunión, puso a la venta bienes inmuebles de los parques industriales del aeropuerto y Osiris, con un descuento de hasta el 50 % de su valor, lo que constituye un remate, vino una extraña respuesta del Secretario de Economía, en la que asumía como verdad que la reunión del comité del Fideicomiso Zacatecas en efecto se celebró en el mes de junio, argumentando que era su reunión ordinaria trimestral.

Pero luego de esa verdad, que no tiene ningún ápice de ilegalidad, aunque sea sospechosa porque Bárcena Pous no dijo con quienes se reunió, el funcionario no pudo explicar nada más, aunque dejó claro que los descuentos no fueron del 50, sino del 30 %.

Pero como en su carta Bárcena Pous no dice bajo qué criterios se otorgan esos descuentos, y sobre todo tampoco dijo a quiénes se les vendieron los terrenos o las naves, o a quienes se les ofrecieron, y sólo advierte que prioritariamente son zacatecanos, lo que no excluye la posibilidad de que no lo sean, pues obliga a investigar un poco más.

Y es que es imposible no recordar aquel antiguo Secretario de Economía que juró “vender a Zacatecas”, y se lo vendió a ex funcionarios del gobierno de Aguascalientes, con quienes había “servido” en el gobierno de aquel estado, que vinieron a Zacatecas, adquirieron terrenos y naves industriales que iban de baratas a gratis, especularon con lo adquirido, y así como vinieron con el Secretario, se fueron con él, sin que Zacatecas obtuviera ninguna ganancia.

Viene esto al caso porque resulta que el Fideicomiso Zacatecas se creó en 1999, justo en la administración del Secretario vendedor.

Uno debe preguntarse qué es ese fideicomiso y cómo funciona.

Así que hay que recurrir a la fuente, la que, por efecto de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, es la página de transparencia del Fideicomiso Zacatecas.

Lo que aparece en la búsqueda es una página con un título y completamente en blanco: ahí no hay nada. Si la carta de Bárcena Pous movió a la sospecha fundada de que algo están ocultando, la página de transparencia del Fideicomiso lo confirma: algo –o mucho- ocultan.

Todo eso hace que uno empiece a preocuparse.Desde que se creó el Fideicomiso Zacatecas (1999) y hasta el primer semestre de junio de 2016, cada uno de los bienes inmuebles que vendió el Fideicomiso pasaron por el filtro de la Legislatura Local; aunque sólo los de origen público.

Le explico: el Fideicomiso se creó para impulsar el desarrollo económico de la entidad, lo que sea que eso signifique para el gobierno en turno; aunque hasta ahora no se ha ajustado a la definición concreta, con el resultado que es más que evidente de que nunca se ha logrado.

Para alcanzar ese fin, el de impulsar el desarrollo económico, el Fideicomiso se constituye con bienes inmuebles que provienen de la iniciativa privada, o que son propiedad pública.

Los bienes de la iniciativa privada se pueden vender libremente, pero para enajenar los bienes públicos, es necesario que la Legislatura apruebe cada venta.Pues bien, en el 2016 el gobierno del estado se declaró cansado de estar haciendo tanto trámite, de manera que enviaron una iniciativa a la Legislatura para que le permitieran al Fideicomiso vender los bienes públicos sin tanto papeleo y sin tener que pedir permiso al Poder Legislativo.

Y sucedió. El 16 de junio de 2016 se publicó el Decreto Número 599 de la LXI Legislatura, en el que se le da permiso al Fideicomiso a vender sin tener que pedir permiso.No sé si alcanza a notarse el detalle.

De no ser así, hay que hacerlo notar. La solicitud para brincarse el requisito de pedir permiso se autorizó en los últimos meses de gobierno de Miguel Alonso Reyes, de manera que durante el período conocido coloquialmente como “año de Hidalgo”, entre junio y septiembre de 2016 (¡Cuatro meses!) la administración 2010-2016 tuvo a su disposición la compraventa de terrenos, sin darle cuentas a nadie; y todo e quinquenio de Alejandro Tello se ha operado de esa forma tan arbitraria.

Con la poca información existente tampoco queda claro cómo es que los bienes inmuebles, ya sean públicos o privados, ingresan al Fideicomiso.

Buscándole se pueden encontrar algunas evidencias de convenios de sesión de terrenos privados al Fideicomiso, pero ninguna (hasta el momento) de traslado de dominio de bienes públicos, así que no se sabe cómo le hacen.

Y queda menos claro qué sucede con esos inmuebles que ya se vendieron y que no fueron usados para el fin propuesto, que es el supuesto desarrollo económico de Zacatecas.

NI siquiera existe alguna evidencia de ningún indicador de eficacia, o al menos una estadística que diga qué efectos tiene el terreno que se vende en la mejora económica del pueblo.

Así pues, existe la sospecha fundada de que si alguien quiere adquirir un bien inmueble, y no puede hacerlo porque es público, pero le gusta, puede ver con algún funcionario amigo suyo para que ingrese ese bien inmueble al Fideicomiso, para adquirirlo con facilidad.

Y como tampoco queda claro cuáles son los criterios para otorgar los descuentos, los que, según lo denunciado, llegan hasta el 50 %, o según lo aceptado no superan el 30 %, el inmueble entonces puede comprarse más barato y sin tantas broncas.

Como no hay información pública de las transacciones, hasta ahora no se sabe qué bienes inmuebles se vendieron, a quienes se les vendieron, por cuánto se les vendieron, si los que compraron luego no los revendieron, si las empresas a las que se les vendieron siguen en funciones o ya se fueron, como muchas, o si los compradores no sólo adquirieron para especular con bienes raíces.

De todo lo anterior se desprende el hecho de que la denuncia del gobernador electo, David Monreal Ávila, si bien lo fue por un evento concreto: las irregularidades de la venta de terrenos derivadas de la reunión trimestral de junio, con todo y sus inconsistencias inexplicables, también abrió un montón de dudas sobre el llamado Fideicomiso Zacatecas, las que fueron ampliadas con la carta de Carlos Bárcena Pous, por lo que resulta claro y evidente que este asunto merece una revisión mucho más exhaustiva, y un estudio de fondo que vaya más allá del proceso de entrega-recepción; es decir, creo que en la búsqueda de claridad, y tranquilidad para los zacatecanos, y probable castigo a quienes hayan delinquido, debe auditarse el Fideicomiso Zacatecas, por lo menos en lo que respecta a los últimos 11 años, con especial atención a los meses de junio a septiembre de 2016.

Posdata:En su carta de respuesta, Bárcena Pous dice que el dinero obtenido de la venta de los terrenos se usa para adquirir más, o para comprar maquinaria, equipo, servicios básicos y mantenimiento. Pero tampoco dice cuánto ha ingresado.

Y no dice que los terrenos se venden en dólares y las demás transacciones en pesos.

¿Hay alguna utilidad en ello? ¿De cuánto? ¿A quién se le queda esa utilidad?

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