David Monreal no retrocede: redirecciona con inteligencia para multiplicar el impacto del recurso público

Los Hijos de la Viuda | Por Manuel Chacón | Opinión

-“Grupo Hycsa no negoció silencio: ejerció paciencia, técnica y legalidad ante el ruido del sabotaje.”

–“No hay capricho en trazar el futuro, sólo decisión ante la mezquindad de los que confunden obra pública con botín electoral.”

La narrativa desplegada en alguna columna de opinión no es otra cosa que un panfleto mal disfrazado de análisis, cuyo propósito es desacreditar a quienes hoy encabezan uno de los procesos de infraestructura más complejos y valientes del Zacatecas contemporáneo. No sorprende: cuando los argumentos se agotan, la infamia toma la pluma.

Vamos por partes, con rigor y memoria.

Hycsa: experiencia probada y lealtad institucional

En el centro de este linchamiento mediático se encuentra Grupo Hycsa, empresa 100% mexicana, dirigida por el ingeniero Alejandro Calzada Prats, con más de 26 años de experiencia en el desarrollo de infraestructura en todo el país y en America Latina. En Zacatecas, Hycsa ha cumplido escrupulosamente con cada etapa legal, administrativa y técnica del contrato para la construcción del Viaducto Elevado. A diferencia de otros actores que operan desde el anonimato o detrás de membretes sin personalidad jurídica —como Ciudadanía Participativa—, Hycsa ha dado la cara con profesionalismo, paciencia y respeto absoluto al Estado de derecho.

Contrario a lo que sugieren algunos opinadores de ocasión, la empresa no ha negociado “el silencio” ni “procesos de paz” a cambio de contratos. Lo que existe es una reconducción institucional del proyecto de movilidad en beneficio no sólo de la capital, sino de al menos cuatro municipios zacatecanos mediante una autopista de cuatro carriles que conectará directamente con Aguascalientes, siguiendo el trazo de la carretera estatal 181.

Esto no es retroceso. Es evolución estratégica.

Ciudadanía Participativa: el traje invisible del emperador

¿Quién audita a Ciudadanía Participativa? ¿Qué autoridad la reconoce? ¿Cuál es su representatividad real más allá de una decena de activistas con recursos logísticos brindados por el alcalde de Zacatecas, Miguel Ángel Varela Pinedo? La historia los exhibe como promotores de un litigio artificial, sustentado en amparos fabricados a partir de supuestos daños al patrimonio que ninguna autoridad cultural federal ha validado de manera definitiva.

Mientras Hycsa entregaba proyectos ejecutivos, estudios de mecánica de suelos y permisos en regla, Ciudadanía Participativa repartía volantes, recogía firmas y tejía relaciones con empresarios de segunda fila temerosos de perder privilegios en el nuevo orden de obra pública. Esos son los verdaderos artífices de la judicialización del progreso.

El gobernador y su visión de largo alcance

El Gobernador David Monreal Ávila no ha claudicado en su apuesta por modernizar Zacatecas. Que haya optado por no prolongar un litigio espurio y, en cambio, canalizar los recursos a una supercarretera estratégica no es muestra de debilidad, sino de liderazgo. Su alianza con el arquitecto Luis de la Peña Alonso, secretario de Obras Públicas, ha sido sólida, técnica y centrada en el interés general.

La narrativa del “robo del siglo” no se sostiene ni con papel reciclado. No hay desvío, sino reestructuración. No hay opacidad, sino legalidad con trazabilidad. Cada peso del fideicomiso será auditado. Y sí, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes participará directamente en la nueva carretera, lo cual robustece aún más la transparencia y rendición de cuentas.

La revancha de los vencidos

Los señalamientos de que la obra fue “impuesta”, de que hubo “caprichos” o de que Hycsa recibió “favores”, son fantasías recicladas por quienes jamás digirieron su derrota electoral o la pérdida de influencia en el nuevo Zacatecas. Atribuirle a la presidenta Claudia Sheinbaum sugerencias sobre qué obras deben mantenerse es no sólo una falta de respeto, sino una invención sin sustento. La mandataria federal ha sido clara: infraestructura, desarrollo y bienestar son la prioridad. El cómo se logra, corresponde a los gobiernos estatales.

Mientras tanto, los verdaderos derrotados hoy hacen catarsis en columnas editoriales con tal de no aceptar lo evidente: el segundo piso no cayó por ilegal, sino por litigado; y ahora renace en forma de una obra más grande, más útil y más incluyente.

Epílogo: lo que sí va a ocurrir

Lo que se avecina es una inversión sin precedentes: será un nuevo trazo, en una vía de cuatro carriles que recorrerá Guadalupe, Genaro Codina, Cuauhtémoc y Cosío, generando empleos, conectividad y nuevas oportunidades. Y sí, Grupo Hycsa seguirá participando, como debe ser, con profesionalismo, ética empresarial y compromiso técnico, y por supuesto empresas locales también serán beneficiados directos del proyecto carretero. Además, el nuevo proyecto plantea dejar la actual carretera de paga con acotamiento solo para el tránsito pesado de camiones de carga y pasajeros, y en la nueva carretera que sera sin costo, solo pasaran los vehículos de bajo calado.

A los críticos, les toca seguir escribiendo. A los constructores, nos toca seguir levantando cimientos. Porque como decía el ingeniero que alguna vez soñó con transformar México a través del concreto: “La infraestructura no es discurso, es destino”.

¡A Mí Los Hijos de la Viuda!

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