Cinco encuestas después, todavía hay quien no encuentra dónde quedó la derrota (Video)

Por El Druida | ZHN – Opinión

Hay derrotas que se aceptan con dignidad, otras que se explican con argumentos y unas cuantas —las más caras— que necesitan una conferencia de prensa, tres asesores, cuatro comunicados y, de ser posible, culpar a la encuesta.

Zacatecas acaba de presenciar una de esas historias.

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, puso sobre la mesa el dato que cerró el proceso interno: Verónica Díaz Robles ganó los cinco ejercicios de encuesta realizados en Zacatecas, uno correspondiente a Morena y cuatro ejercicios espejo. La dirigente aseguró que los participantes conocieron los resultados y que, ante las inconformidades, se permitió revisar el procedimiento, la metodología y los levantamientos. Después de esa revisión, sostuvo, el resultado permaneció sin cambios.

Traducción al idioma de la política zacatecana: se volvió a revisar la película y el final siguió siendo el mismo.

Vero Díaz.

Primer lugar.

Coordinadora Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.

Y colorín colorado, la encuesta se ha acabado.

Bueno… eso dice Morena.

Porque en Zacatecas hay quienes parecen tener un problema particularmente serio con la palabra “resultado”. No porque no la conozcan, sino porque cuando el resultado no coincide con sus expectativas, de pronto descubren que existen otras encuestas, otros métodos, otras muestras, otros universos y, si hace falta, otro planeta.

La revisión que no cambió el resultado

Aquí está el dato políticamente relevante.

No estamos hablando solamente de que la dirigencia nacional haya anunciado a Verónica Díaz. La propia dirigencia afirma que hubo cinco ejercicios y que en los cinco apareció en primer lugar.

Y eso modifica la discusión.

Porque una cosa es perder una medición.

Otra, muy diferente, es solicitar una revisión del procedimiento y descubrir que, después de revisar los levantamientos y la metodología, el resultado que te incomodaba sigue exactamente donde estaba.

Es entonces cuando uno recuerda aquella vieja frase de la política mexicana:

“La encuesta no miente; lo que miente es el que no sabe leerla.”

Y cuando tampoco gusta la segunda lectura, siempre queda la tercera.

Y la cuarta.

Y la quinta.

El curioso caso de los resultados que cambian según quién levanta la encuesta

Ahora bien, tampoco hay que hacerse los ingenuos.

Las encuestas públicas que circularon durante los meses previos no fueron uniformes. Algunas colocaron a Verónica Díaz en primer lugar; otras dieron ventaja a Ulises Mejía Haro. Por ejemplo, TResearch difundió a finales de agosto una medición en la que Díaz aparecía arriba, mientras GobernArte había publicado pocos días antes un estudio que colocaba a Mejía Haro al frente.

Eso explica parte del ruido.

Pero también obliga a distinguir entre las encuestas públicas y los cinco ejercicios internos que Morena utilizó para su definición.

Son cosas diferentes.

Y aquí es donde algunos opositores internos parecen querer convertir una discusión metodológica en una misa de réquiem por una candidatura que nunca llegó a existir.

Y apareció el PT…

El Partido del Trabajo no quedó precisamente encantado con la definición.

De hecho, la inconformidad fue pública y llegó al grado de que dirigentes y aspirantes petistas no acudieron al acto de presentación de la nueva coordinadora. Incluso se ha reportado que la dirigencia nacional del PT analiza su relación con Morena rumbo a 2027.

Pero aquí viene la parte interesante.

Durante meses, algunos perfiles fueron medidos dentro del universo político de Morena-PT-PVEM. Y en varias mediciones públicas aparecieron distintos nombres encabezando las preferencias. Es decir, el escenario era competitivo y nadie tenía escriturada la candidatura.

El problema llegó cuando terminó el proceso.

Porque mientras ganar una encuesta es motivo de celebración, perderla siempre despierta una súbita vocación por la estadística.

De pronto todos se convierten en expertos en metodología.

Todos descubren el margen de error.

Todos encuentran una muestra sospechosa.

Todos saben exactamente qué pregunta debió hacerse.

Y todos, curiosamente, tienen una encuesta que demuestra que ellos debieron ganar.

Qué maravilla.

Dos clásicos perdedores… ¿o dos procesos que no salieron como esperaban?

Aquí conviene ponerle nombre al asunto sin confundir opinión con hecho.

Si el resultado oficial del proceso interno se mantuvo después de la revisión solicitada, entonces quienes buscaban esa definición y no la obtuvieron terminaron derrotados políticamente en ese procedimiento.

No hay tragedia.

Así funciona la política.

Se compite, se gana o se pierde.

Lo verdaderamente peculiar sería querer convertir la derrota en una categoría administrativa.

“Perdedor, pero con observaciones metodológicas”.

“Perdedor, pero inconforme”.

“Perdedor, pero con otra encuesta”.

“Perdedor, pero con derecho a segunda temporada”.

Y ahí es donde El Druida pregunta:

¿Cuántas revisiones hacen falta para que una derrota deje de ser derrota?

Porque si después de revisar el procedimiento el resultado permanece, quizá el problema ya no está en la encuesta.

Quizá está en las expectativas.

Vero Díaz ya tiene el resultado; ahora viene lo difícil

Y aquí termina la broma y comienza la verdadera política.

Verónica Díaz ya tiene la coordinación.

Morena ya cerró formalmente el proceso.

Ariadna Montiel sostuvo que los cinco ejercicios la colocaron en primer lugar y la Comisión Nacional de Elecciones formalizó la definición.

Ahora viene lo verdaderamente complicado: convertir una victoria interna en unidad política.

Porque ganar cinco encuestas no resuelve automáticamente las diferencias con quienes perdieron.

Tampoco elimina las dudas de quienes cuestionan el procedimiento.

Y mucho menos garantiza que todos los grupos que participaron en la contienda se suban felices al mismo barco.

Ahí estará la verdadera prueba para Verónica Díaz.

No en el anuncio.

No en la fotografía.

No en el discurso.

Sino en la capacidad para construir una estructura suficientemente amplia para llegar a 2027 sin cargar permanentemente con las heridas de 2026.

Porque las encuestas sirven para escoger.

Pero gobernar una coalición política requiere mucho más que ganar una encuesta.

Y si alguien todavía está buscando al responsable de que el resultado no haya sido el que esperaba, El Druida recomienda mirar primero la hoja de resultados.

Cinco veces.

No vaya a ser que en la sexta lectura aparezca otro ganador.

El último sorbo

Por lo pronto, el expediente político tiene una conclusión formal:

Verónica Díaz ganó los cinco ejercicios que, según la dirigencia nacional de Morena, sustentaron la definición de Zacatecas.

Los inconformes pueden cuestionar.

Pueden revisar.

Pueden discrepar.

Pueden levantar otras encuestas.

Todo eso forma parte de la política.

Lo que resulta más difícil de sostener es que una revisión que no modifica el resultado pueda mágicamente convertir al segundo en primero.

Porque entonces ya no estaríamos hablando de encuestas.

Estaríamos hablando de magia.

Y en Zacatecas, como bien sabe El Druida, hasta para hacer magia se necesita tener buenos números.

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