
Zacatecas, Zac. A simple vista, el Centro Histórico de Zacatecas conserva la solemnidad de sus siglos, con cantera rosada, plazas empedradas y callejones angostos que parecen susurrar historias de antaño. Sin embargo, esta semana, las entrañas de esta joya arquitectónica, considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad, han sido objeto de una minuciosa inspección técnica que apunta a garantizar su estabilidad estructural.
Desde las primeras horas del día, elementos de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) y personal técnico de la Junta Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado de Zacatecas (JIAPAZ), ingresaron al corazón subterráneo de la ciudad a través de un acceso poco conocido: el Callejón del Pichón. En ese punto, los equipos descendieron hacia el enigmático embovedado que recorre el casco histórico desde la Catedral Basílica hasta la Plaza Bicentenario.

La operación no fue menor. Bajo la supervisión del coordinador estatal Jorge Luis Gallardo, siete elementos de Protección Civil —a bordo de las unidades 3254 y la unidad médica 3334— se adentraron en los conductos subterráneos, acompañados por el equipo de JIAPAZ al mando del ingeniero José Manuel Montoya, con igual número de especialistas y tres unidades operativas: 227, 097 y 228.
La finalidad del recorrido fue verificar el estado estructural de las bóvedas de mampostería que, desde la época colonial, canalizan corrientes pluviales y aguas residuales por debajo de los cimientos históricos. Se busca detectar fallas, desplazamientos o acumulaciones que pudieran representar riesgos para la superficie urbana o los edificios patrimoniales.

Durante el trayecto, los técnicos utilizaron equipos de iluminación, cámaras de inspección y sensores de humedad. El ambiente bajo tierra es húmedo, oscuro y angosto; los pasajes apenas permiten el paso de una persona, lo que convierte la tarea en un ejercicio de resistencia y precisión. Se revisan las juntas, los arcos y las paredes centenarias en busca de filtraciones, hundimientos o cualquier indicio de deterioro.
El embovedado de Zacatecas, aunque invisible para la mayoría de los ciudadanos y visitantes, representa una obra de ingeniería clave en el sostenimiento y respiración de la ciudad antigua. Su conservación es esencial no solo para el drenaje y la estabilidad estructural, sino también como parte viva de un legado que ha sobrevivido temblores, lluvias torrenciales y el paso del tiempo.
Las autoridades informaron que, tras este primer recorrido técnico, se elaborará un informe detallado que podría derivar en trabajos de restauración o reforzamiento, dependiendo de las condiciones detectadas. Por ahora, la ciudad sigue respirando entre el bullicio turístico de su superficie y el silencio milenario de sus raíces de piedra.
ZHN | Zacatecas Hoy Noticias Noticias de Zacatecas, México