El PT, Morena y la aritmética que no cabe en los discursos: Zacatecas no se gana con amenazas

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Los Hijos de la Viuda | Por Manuel Chacón | ZHN – Opinión

– «Una cosa es tener votos para negociar y otra muy distinta tenerlos para gobernar».

Hay artículos que pretenden anticipar el futuro político de Zacatecas y terminan exhibiendo las debilidades de su propio argumento. El texto que asegura que el Partido del Trabajo (PT) puede obtener mayores beneficios electorales si rompe con Morena parte de una premisa discutible: confundir la capacidad de negociación de una dirigencia con el peso real de sus votos en las urnas.

El problema no es que el PT aspire a competir solo, que defienda una candidatura propia o que Geovanna Bañuelos de la Torre quiera disputar la gubernatura. Todo eso forma parte de la legítima competencia política. El problema aparece cuando se pretende convertir esa aspiración en una supuesta demostración de fuerza electoral, como si los votos fueran propiedad de una dirigencia y no resultado de una compleja relación entre partidos, candidatos, alianzas y circunstancias locales.

Y en política, como en las viejas lecciones de la aritmética, los números no se acomodan por decreto. Mucho menos por conveniencia editorial.

La historia reciente desmiente la supuesta ruptura inminente

El primer dato que conviene poner sobre la mesa es que Morena y el PT ya compitieron por separado en las elecciones locales de Zacatecas de 2024. No se trata de una hipótesis ni de una amenaza recién descubierta: existe un antecedente electoral concreto.

En aquel proceso, Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) registraron una coalición local, mientras que el PT participó en una alianza distinta, denominada La Esperanza Nos Une, junto con Nueva Alianza Zacatecas y el Partido Encuentro Solidario. Al mismo tiempo, los partidos de la Cuarta Transformación coincidieron en el ámbito federal.

Es decir, la participación diferenciada en las elecciones locales no constituye una ruptura inédita ni demuestra, por sí misma, que el PT haya encontrado una fórmula para superar electoralmente a Morena.

El antecedente de 2024 obliga a distinguir entre dos cosas: competir por separado y tener la fuerza suficiente para ganar por separado. No son sinónimos, aunque algunos articulistas parezcan empeñados en utilizarlos como si fueran intercambiables.

Los votos del PT: una fuerza real, pero no un cheque en blanco

Aquí es donde el artículo pierde contacto con la realidad electoral.

En la elección de diputaciones locales de 2024, el PT obtuvo 68 mil 599 votos, equivalentes al 9.53% de la votación válida emitida, de acuerdo con el cómputo oficial del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ).

Es una votación importante. Negarlo sería tan absurdo como exagerarla.

Además, los votos obtenidos por una candidatura no se trasladan automáticamente a otra elección. Una elección de diputaciones, una contienda municipal y una elección de gubernatura tienen dinámicas diferentes. Cambian los candidatos, los territorios, la participación y las motivaciones del electorado.

El 9.53% del PT en la elección legislativa local de 2024 es un dato comprobable. Que ese porcentaje se convierta en una fuerza determinante para ganar la gubernatura en 2027 es, por ahora, una hipótesis.

Y una hipótesis no se convierte en realidad porque se escriba con tono de sentencia.

El registro electoral: la diferencia entre sobrevivir y competir

Hay otro elemento que el artículo pasa por alto: la fragilidad que puede representar para cualquier partido depender de una votación mínima para conservar sus derechos y prerrogativas.

La legislación electoral zacatecana contempla el umbral del 3% de la votación válida emitida para acceder a determinadas prerrogativas de representación proporcional.

En 2024, el PT estuvo por encima de ese umbral. Por tanto, sería incorrecto afirmar que actualmente está en riesgo de perder su registro estatal por el resultado de aquella elección.

Sin embargo, también sería ingenuo suponer que ese resultado garantiza su permanencia en cualquier escenario futuro. Si el partido decidiera competir sin una alianza y su votación cayera por debajo del umbral legal aplicable, podría enfrentar consecuencias sobre su registro o sus derechos electorales, según la legislación y el tipo de elección correspondiente.

La diferencia es fundamental: el PT no está condenado a perder su registro, pero tampoco tiene asegurada su supervivencia electoral por el simple hecho de haber obtenido una votación relevante en 2024.

Y aquí aparece una paradoja que el discurso triunfalista del rompimiento prefiere ignorar: si Morena aporta estructura, movilización, reconocimiento y una candidatura competitiva, una ruptura podría dejar al PT con menos capacidad para convertir su votación en posiciones de poder.

No se trata de asegurar que eso ocurrirá. Se trata de reconocer que es un riesgo político perfectamente razonable.

La alianza no está rota: la dirigencia petista todavía no ha decidido

El texto afirma que la coalición está prácticamente quebrada y que solo falta formalizar la salida del PT. Sin embargo, las declaraciones públicas conocidas apuntan a una situación menos definitiva.

El 22 de septiembre de 2026, Alfredo Femat Bañuelos, comisionado político nacional del PT en Zacatecas, señaló que la decisión sobre una eventual alianza con Morena se tomaría una vez concluidas las designaciones de coordinaciones estatales y después de que la dirigencia nacional petista analizara el escenario.

Esa declaración no confirma una ruptura. Confirma que existe una negociación pendiente.

Y hay una diferencia enorme entre una dirigencia que evalúa sus opciones y otra que ya tomó una decisión irrevocable.

El PT tiene derecho a reclamar espacios, defender sus aspiraciones y exigir condiciones para una eventual coalición. Morena, por su parte, también tiene derecho a definir sus procedimientos internos y sus candidaturas. El desacuerdo entre aliados no equivale necesariamente a una separación definitiva.

La política es negociación. Quien confunde una mesa de negociación con un acta de divorcio termina anunciando rupturas que todavía no existen.

Geovanna Bañuelos: una aspiración legítima no equivale a una candidatura garantizada

Geovanna Bañuelos de la Torre ha manifestado sus aspiraciones políticas y el PT ha defendido su presencia en la contienda de 2027. Esa posición es legítima.

Pero la frase atribuida a la senadora —que en el PT no hay vacante para la boleta a gobernadora— debe entenderse como una definición política de su partido, no como una resolución electoral ni como una garantía de candidatura.

La eventual candidatura dependerá de las decisiones internas, los acuerdos que puedan alcanzarse y los requisitos legales aplicables.

En noviembre de 2025, el PT anunció que buscaría competir por la gubernatura con Bañuelos. En declaraciones posteriores, la propia dirigencia petista sostuvo que la alianza con Morena seguía siendo un asunto sujeto a negociación.

Lo que existe, por tanto, es una aspiración política y una disputa por espacios. Lo que todavía no puede darse por hecho es que el PT romperá con Morena en todos los ámbitos electorales de Zacatecas.

La verdadera dimensión del problema

Se intenta presentar la posible separación del PT como una jugada que le permitiría obtener más beneficios que Morena. Pero omite la pregunta central: ¿más beneficios en comparación con qué escenario?

¿Compitiendo solo contra Morena? ¿En alianza con otras fuerzas? ¿Con una candidatura propia a la gubernatura? ¿Con acuerdos parciales en municipios y distritos? ¿Con una coalición federal y una estrategia local diferenciada?

Sin responder esas preguntas, cualquier afirmación sobre quién capitalizará más votos es una especulación.

El antecedente de 2024 demuestra que Morena y el PT pueden competir por separado en el ámbito local. Los resultados electorales demuestran que el PT tiene una base de votación propia. Y las declaraciones recientes de Alfredo Femat indican que la decisión sobre la alianza permanece en el terreno de la negociación.

Ninguno de esos datos demuestra que el PT vaya a superar a Morena, que su ruptura esté consumada o que su candidatura a la gubernatura tenga asegurado un rendimiento electoral determinado.

En política, los votos no se inflan con tinta

En Zacatecas, el PT tiene presencia, estructura y una votación que merece ser tomada en cuenta. Pero una cosa es tener fuerza suficiente para negociar y otra muy distinta es suponer que esa fuerza basta para prescindir de sus aliados sin pagar un costo electoral.

Morena tampoco puede dar por descontado el apoyo petista. Las alianzas no se sostienen por decreto ni por recuerdos de viejas batallas. Se sostienen cuando existen acuerdos, objetivos compartidos y una distribución de espacios que las partes consideran aceptable.

La dirigencia de Morena tendrá que entenderlo. Y la del PT también.

Porque si el partido guinda pretende minimizar a sus aliados, puede terminar debilitando una coalición que le ha resultado útil. Pero si el PT confunde su capacidad de negociación con una fuerza electoral ilimitada, corre el riesgo de descubrir que los votos que parecen suficientes para sentarse a la mesa no necesariamente alcanzan para ganar la elección.

En Zacatecas, el PT puede negociar, competir y aspirar a la gubernatura. Lo que no puede hacer es convertir una posibilidad política en una victoria electoral anticipada.

Y lo que tampoco puede hacer ningún articulista es vender como un hecho consumado lo que, hasta ahora, sigue siendo una negociación abierta.

Porque en política, como bien saben Los Hijos de la Viuda, hay quienes pretenden mover las piezas del tablero con discursos grandilocuentes. Pero cuando llega la hora de contar los votos, hasta el más ruidoso de los estrategas tiene que enfrentarse a la aritmética.

– «Si Morena necesita al PT, tendrá que reconocerlo. Si el PT necesita a Morena, más le vale no olvidarlo».

Manuel Chacón | Los Hijos de la Viuda

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