
Los Hijos de la Viuda | Por Manuel Chacón Juárez – Opinión
— En tiempos de algoritmos, la radio sigue siendo el refugio de la palabra humana.
Hay decisiones que parecen técnicas, pero en el fondo son profundamente políticas. La obtención de una nueva concesión radiofónica para operar en Fresnillo a través del Sistema Zacatecano de Radio y Televisión no es simplemente la ampliación de una señal en el espectro; es la ampliación de una responsabilidad pública. Que la frecuencia 98.9 FM comience a transmitir en uno de los municipios más emblemáticos y complejos del estado obliga a reflexionar con seriedad sobre el papel de la radio pública en México y, particularmente, en Zacatecas.
En tiempos dominados por redes sociales, plataformas digitales y narrativas fragmentadas, la radio sigue ocupando un lugar singular en la vida cotidiana de miles de familias. No depende de algoritmos ni de tendencias virales; no exige datos móviles ni dispositivos sofisticados. En comunidades rurales, en hogares donde la conectividad es intermitente, en talleres, cocinas, minas y campos agrícolas, la radio continúa siendo compañía, orientación e información directa. Esa permanencia no es casualidad. Se sostiene en la confianza.
La radio pública, a diferencia de la comercial, no está diseñada bajo la lógica de la rentabilidad sino bajo la lógica del servicio. Fortalecer sistemas públicos de comunicación representa un contrapeso necesario para garantizar el derecho a la información y la pluralidad de voces. No se trata de competir por audiencia con el mercado, sino de ofrecer contenidos que el mercado no prioriza: cultura local, análisis contextualizado, participación ciudadana, educación cívica y difusión del patrimonio.
Fresnillo no es un territorio neutro. Es epicentro económico, zona minera, referente político y, en años recientes, símbolo de desafíos en materia de seguridad y cohesión social. Instalar ahí una nueva frecuencia pública significa asumir un compromiso mayor: contribuir a reconstruir tejido social desde la palabra. Una señal radiofónica no resuelve por sí misma los problemas estructurales, pero puede influir en la percepción colectiva, en la circulación de información verificada y en la generación de identidad compartida.
— Cuando el micrófono se usa con responsabilidad, se convierte en herramienta de paz.
Sin embargo, el valor de la radio pública no se mide por la potencia de su transmisor sino por la integridad de su contenido. Un medio público fuerte no es el que repite discursos oficiales sin matices, sino el que contextualiza, explica y abre espacios a la diversidad de opiniones. La credibilidad no se impone; se construye día a día.
La expansión anunciada hacia otras regiones del estado confirma que existe una estrategia de fortalecimiento territorial del sistema público de comunicación. Esa expansión debe ir acompañada de mecanismos claros de rendición de cuentas, capacitación constante del personal y apertura a la participación social. La ciudadanía no demanda altavoces gubernamentales; demanda información útil, cercana y confiable.
En un país donde la conversación pública suele polarizarse y saturarse de desinformación, la radio puede recuperar algo que parece escaso: serenidad en el debate. Una concesión no es un privilegio político, sino una responsabilidad democrática.
La nueva frecuencia 98.9 FM en Fresnillo representa una oportunidad. Puede convertirse en espacio de cultura, identidad y pluralidad para las familias zacatecanas. Puede ser una herramienta para fortalecer la vida democrática y la participación social. Todo dependerá de cómo se ejerza esa concesión. La radio, más que un medio técnico, es un acto de comunicación permanente con la sociedad.
Desde la perspectiva de quien observa la vida pública con memoria y contexto, fortalecer la radio pública en Zacatecas no es una decisión menor. Es apostar por el derecho colectivo a estar informados, por la identidad cultural y por la construcción de ciudadanía. La frecuencia ya está asignada. Ahora corresponde demostrar que puede sintonizarse con el interés público y no con intereses coyunturales. Porque cuando la radio cumple su misión, no sólo transmite sonido: transmite comunidad.
— Una concesión pública no amplifica al gobierno; amplifica la responsabilidad.
¡A Mí los Hijos de la Viuda!
ZHN | Zacatecas Hoy Noticias Noticias de Zacatecas, México