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Los ahorcados y Tata Jesucristo, obras de Francisco Goitia

La Secretaría de Cultura y el INBAL recuerdan al artista zacatecano a 138 años de su nacimiento

Francisco Goitia García nació el 4 de octubre de 1882 en Fresnillo,  Zacatecas. Se interesó en las artes plásticas desde pequeño e ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de México a los 16 años, donde se formó bajo la tutela de creadores como Germán Gedovius, José María Velasco, Julio Ruelas, Santiago Rebull y Félix Parra.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, en el marco de la campaña “Contigo en a distancia”, y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de Arte (Munal), recuerdan la vida y obra del pintor zacatecano a 138 años de su nacimiento.

Para complementar su educación artística, Francisco Goitia viajó a Barcelona, España, donde tomó clases con el pintor Francesc d’Assís Galí. Posteriormente solicitó una beca al gobierno mexicano para continuar su aprendizaje en Italia.

Al iniciar la Revolución Mexicana, Goitia regresó a su patria y se unió a las filas del ejército como pintor oficial, bajo el mandato del general Felipe Ángeles. Las piezas que realizó durante este periodo dieron origen a la serie Los ahorcados, título que recibió debido a los múltiples paisajes áridos donde sobresalen cuerpos inertes y muestra de la violencia del conflicto.

El antropólogo Manuel Gamio solicitó su apoyo para llevar el registro de distintos motivos indígenas y el dibujo de paisajes de las ruinas arqueológicas de Teotihuacan, entre 1918 y 1925.

La obra pictórica de Goitia también incluye una serie de proyectos para la creación de espacios e instituciones culturales y artísticas que no lograron ver la luz, como un plan para el embellecimiento del Centro Histórico de la Ciudad de México y otro para Zacatecas, así como la creación de una Secretaría de Bellas Artes, Monumentos y Turismo.

Participó en organizaciones artísticas, políticas y sociales, como la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, el Frente Nacional de Artes Plásticas y la Liga Campesina Úrsulo Galván. Asimismo, se desempeñó como profesor de artes plásticas de estudiantes de primaria.

Una de sus piezas más importantes, Tata Jesucristo (1927), ganó la Primera Bienal Interamericana de Pintura y Grabado, convocada en 1958 por el INBAL. Actualmente forma parte del acervo del Munal. En ella aparecen dos mujeres sentadas en el piso, llorando, vestidas con túnicas blancas características de Oaxaca.

Su precaria salud lo llevó a instalarse en una zona de clima templado, por lo que se trasladó a Montecillos, Guerrero. En 1959 regresó a la Ciudad de México con el objetivo de construir en Xochimilco la galería que resguardaría toda su obra. Sin embargo, falleció antes de concluirla, el 26 de marzo de 1960. La capital zacatecana conserva un museo que lleva su nombre, donde además de su obra se exhibe el trabajo de otros artistas de la entidad.

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