El humanismo en la educación y el pragmatismo pedagógico actual

pedagogia4Por: José de Jesús Reveles Márquez

Estimado lector en esta oportunidad comparto con usted una temática que por sí misma es apasionante, ya que el ser humano desde sus orígenes ha tenido la necesidad de conocer y por ende de establecer su conocimiento en procesos formales de aprendizaje, lo que ha hecho que todo su conocimiento tenga como principio fundamental la idea de que el hombre se eduque humano y no lo contrario. Es por esa razón que este primer análisis está orientado a reflexionar sobre 2 principios: el humanismo educativo y el actual pragmatismo pedagógico.

Hablar de humanismo, es estar consciente de que es un acto de formación y reencuentro del hombre con su esencia; consiste entonces en reflexionar y velar por que el hombre se eduque humano y no un inhumano o un bárbaro, es decir, fuera de sus valores y esencia.

Sin embargo el humanismo va mas allá de lo que cultural e históricamente se ha planteado. Significa un profundo conocimiento del ser humano, educado en valores, con características intelectuales que se pueden cultivar y acrecentar, con sentimientos, emociones, programas educativos acordes a una necesidad social y humana y necesidades físicas de espiritualidad y de sociabilidad.

pedagogia3Por ejemplo el hombre, en palabras del filósofo español, Fernando Savater, pasa por dos gestaciones: la primera, que le da la vida; la segunda, la educación y es a través de ellas que se construye la interrelación entre hombre y sociedad, por lo tanto, es obligación de la sociedad preparar al hombre para su integración a ella, para transformarla y desarrollarla.

Es a partir de la idea de Savater que parafraseando a Balmes, nos permite correlacionar la importancia de la educación humanista al mencionar que “la educación es al hombre lo que el molde al barro, le da forma”; por tanto, la educación intelectual tiene su origen en el estimulo de los sentimientos a lo largo de la formación.

Es así que a través de la educación que aportan tanto la sociedad, la escuela y la familia, al niño y adolescente se le puede educar o maleducar con acción y omisión, con ausencia y con presencia, o como diría Aristóteles. “por exceso o por defecto de mimos y tentaciones.

Es pues en estas reflexiones iniciales que a juicio personal la escuela tiene como principal objetivo proporcionar una educación formal mediante un proceso integral de carácter intencional, planificado y sistematizado, que se concretiza en un currículo oficial y se aplica en calendario y horario definido. No obstante, la educación formal no es autónoma de la educación externa que proviene de la sociedad y su entorno, junto a la cual se tiene que sobrevivir e incluso competir.

Esta ultima en muchas ocasiones entorpece contradice y desvaloraliza los fundamentos pedagógicos del proceso educativo. Esto se manifiesta con la gama de información no adecuada, que resulta más atractiva para los niños y los jóvenes, a través del cine, la televisión, la calle y la información de la Internet. Dicha educación, lejos de formar, deforma y lejos de educar, deseduca.

El gran desarrollo científico y tecnológico que hemos vivido en estos últimos años, ha interconectado y transformado al mundo en los aspectos económico, político, social y cultural en un espacio globalizado, desapareciendo fronteras con consecuencias benéficas para la humanidad, proporcionando gran confort a nuestra calidad de vida, enormes logros en medicina y salud, alargando incluso, nuestro promedio de supervivencia.

Sin embargo, estas grandes ventajas no nos han hecho mejores seres humanos, al contrario, nos han hecho vivir en mundos cada vez mas superfluos, alejados de la realidad, con ideas vanas, nos han vuelto más egoístas, mercantilistas, presuntuosos, enajenados por modas pasajeras sin ningún valor, han acrecentado la ambición entre los hombres y el poder como principales medios para dominar a nuestros semejantes.

Esto nos ha llevado a vivir en nuestra época, una crisis de desvalorización del ser humano que se manifiesta en formas tales como: deterioro ambiental, inseguridad, migración, terrorismo, narcotráfico, marginación, violencia, guerra, pobreza, analfabetismo, ignorancia, intolerancia, inequidad, discriminación, entre otras.

pedagogia2En el contexto actual se han presentado profundas transformaciones en torno a la forma de ser, pensar y de actuar de esta civilización que en realidad muy poco tiene de civilizada.

Es así que la escuela hoy requiere de estudiantes que se amolden, se ajusten y sean competentes para encajar dentro de un sistema, listos para producir pero también capaces de autoevaluarse constantemente tanto en lo profesional como en lo personal.

El hombre debe convertirse en un todo armónico donde todas sus potencialidades y habilidades han de desarrollarse plenamente y no solo la razón.

Por lo tanto es fundamental que exista hoy en día estudiantes armónicos que tomen bases curriculares que hagan énfasis en los fundamentos de la filosofía de la educación, que en buena medida han sido ignorados o, en el peor de los casos, desconocidos por aquellos que son autoridades educativas y los maestros.

Estos principios generales abarcan aspectos como: la epistemología, la filosofía de la enseñanza y el aprendizaje; la parte ontológica, basada en el desarrollo del ser; la parte axiológica, que estudia los bienes educativos, los valores y los fines educativos y por último la parte antropológica que entiende los procesos de enseñanza desde la naturaleza del hombre.

Uno de los problemas que contribuye a la pérdida del aspecto humano de la educación, es que el profesor provoca dicha situación en el aula, con conductas pragmáticas de la pedagogía y la didáctica, que lo único que promueven al interior de los espacios áulicos son practicas decadentes que anulan al niño y joven de poder encontrarse a sí mismo y tener la capacidad de enfrentarse a la vida cotidiana y sentirse capaz de transformar su entorno de acuerdo a sus conocimientos y sobre todo por sus naturaleza humana.

Entonces, aunque parezca irracional, resulta necesario analizar la necesidad de que la verdadera educación inicia con humanizar a los maestros, para que estos lo hagan con sus alumnos. Tarea en verdad complicada, pero necesaria y urgente es el educar y humanizar al profesor. Con esta idea, se está con la oportunidad de establecer el reencuentro del hombre con él mismo.

La tarea de educar es de todos, por eso como docentes, padres de familia y sociedad en general, es necesario actuemos con apego a principios, seamos más reflexivos con neutros hijos, con nuestros maestros, con nuestros alumnos, con todos los que conformamos esta sociedad, seamos más abiertos, menos directivos, actuemos sin inhibiciones de sociedades tradicionalistas, fomentemos el espíritu de cooperación, basado en respeto y reconocimientos mutuos, seamos más humanos, que nos ayude a demostrar los sentimientos, emociones y aspiraciones, para lograr vivir con trabajo pero sobre todo con dignidad y amor a nosotros mismos.

Para concluir éste primer análisis comparto a usted las ideas que surgieron de una charla que sostuve en alguna ocasión, con una candidata a obtener el grado de maestra en humanidades y procesos educativos; y en aquella ocasión y después de compartir un apasionante intercambio de opiniones sobre ésta temática particular, concluyo que:

Antes de poder establecer una concepción actual sobre el humanismo educativo y las repercusiones del quehacer pragmático de la pedagogía actual; es necesario seguir reflexionando sobre…

Si el ser humano tiende naturalmente a su autorrealización formativa…
Si el ser humano es un ser inserto en un contexto humano, y vive en relación con otras personas…
Si el ser humano es consciente de sí mismo y de su existencia…
Si el ser humano está provisto con facultades de decisión, libertad y conciencia para elegir y tomar sus propias decisiones…
Si el ser humano es intencional…

Desde este punto de vista, la o las respuestas están en la educación que debe centrarse en ayudar a las personas llamadas alumnos para que decidan lo que son y lo que quieren llegar a ser. La educación humanista debe promover la idea de que los alumnos son diferentes, y consecuentemente, los ayuda a ser más como ellos mismos y menos como los demás.

Espero que el presente artículo haya sido de su interés, concluyo el presente con un pensamiento de Frida Khalo que de acuerdo a lo aquí expuesto nos invita de manera particular a la reflexión:

“Yo quiero construir. Pero no soy sino una parte insignificante pero importante de un todo del que todavía no tengo conciencia” VIVA LA VIDA.

Correo: remj71@hotmail.com
Twitter: @mtroreveles

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