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La tradicion carretonera de un pueblo preservada en el trabajo de un artesano de Luis Moya

-Don Manuel Cardona ha dedicado gran parte de su vida a la elaboración de carretones y carretas a escala de alta calidad, cuyos precios oscilan entre los 5 y 15 mil pesos
-El Gobierno del Estado, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Artesanal de la Sezac, acompaña a este artífice en la búsqueda de nuevas plataformas de proyección

Luis Moya, Zac.- “Yo nací con los serruchos en la cabeza. Desde que tenía tres años ya cortaba tablitas, hacía espadas y también cuchillos”, evoca don Manuel Cardona Luévano, mientras pasa su mano por su todavía abundante melena de 76 años.

Cuenta el artesano que, de joven, allá por la década de los 50, trabajó junto con su padre en la construcción de carretones y carretas en su natal Luis Moya, Zacatecas. Hoy, sigue haciéndolo, pero a través de exquisitas miniaturas con detalles de gran calidad y belleza.

Apostado en el largo tablón de su taller, en la calle Aldama, número 52, de esta cabecera municipal, don Manuel describe su universo artesanal, rodeado de miles y pequeñas piezas de madera y metal; herramientas hechizas fabricadas por él y arrugadas hojas de papel atestadas de nuevas ideas y proyectos.

Su vida, dice, ha girado en torno a las carretas y carretones; antiguos vehículos jalados por mulas, bueyes o caballos que, durante muchos años, movieron a personas y mercancías en esta región del sureste zacatecano.

Los orígenes de un artífice

Mientras sus manos afilan un pequeño cincel sobre un vaso de cristal, don Manuel recuerda su origen, siempre ligado a la agricultura y ganadería local; por supuesto que su abuelo y su padre no fueron la excepción.

Su padre, narra, al contraer matrimonio con su madre María Luévano, se vio obligado a buscar nuevas formas de sobrevivencia. Así comenzó a arreglar y fabricar ruedas hidráulicas artesanales para sacar agua; pero con el paso de los años y al fortalecer su técnica, construyó su primer carretón en 1950.

Fue así como desde la temprana infancia, Don Manuel comenzó a trabajar en la construcción de estos viejos transportes y a conocer, pieza por pieza, todas fabricadas a mano, los carretones y carruchas.

Auge, despedida y renacimiento en la artesanía

De 1950 a 1985, fecha en que se fabricó el último vehículo de la familia en Luis Moya, los hacedores de carretas vivieron el auge y la despedida de este tipo de transporte que, de acuerdo con Don Manuel, cada familia dedicada al campo tenía en su hogar. Sin embargo, con la llegada de los nuevos transportes mecánicos y la tecnificación de los campesinos, la tradición carretonera feneció.

Cuando la modernidad parecía borrar los vestigios de la fabricación de carretas y carretones, don Manuel comenta cómo fue que, gracias a una afortunada casualidad, en su época de profesor colaborador donde impartía la materia de Carpintería y Estructuras Metálicas, un joven estudiante de secundaria comenzó a trabajar una rueda en miniatura, y juntos realizaron su primera carrucha en miniatura, misma que vendieron en cinco mil pesos de aquellos años.

De esta experiencia resurge la pasión por la construcción de carretas, pero ahora a través de un inigualable trabajo en escala que reproduce con total realismo la belleza de este medio de transporte, evocando la añoranza de los viejos tiempos.

“Ahorita ya no hay nadie que mande hacer una carreta grande, pero si hay gente que le gustan las carretas en pequeño”, expresa don Manuel.

En los últimos 32 años, Manuel Cardona no sólo se ha dedicado a la elaboración de estas obras artesanales de altísima calidad, sino que su propio trabajo lo ha llevado a construir herramientas y utensilios necesarios para llevar a cabo su obra de una manera excepcional y precisa, conjuntando esta labor con los oficios de la carpintería y la balconería.

El trabajo de años, el ensayo y la experiencia han convertido su taller en la factoría de obras artesanales, pero también en un laboratorio de productos y utensilios de verdadera ingeniería emanada de la mente creativa de este artífice zacatecano.

A partir de los materiales menos esperados (un trozo de fierro viejo o madera), el artesano forja en su mente esa herramienta que por años ha requerido para fabricar los cientos de pequeñísimos clavos o tornillos que llevan sus carretas o cualquier otra pieza de dimensiones apenas milimétricas o de mayor tamaño para concretarla en una de sus tantas creaciones.

Carretones de artesanía que llegan a todas partes

Don Manuel ha mostrado sus obras artesanales en diversos puntos del país y ha expuesto en tres ocasiones en la capital zacatecana. Aunque su pasión está en el taller y en sus nuevos proyectos visualizados desde tiempo atrás.

Y en un mundo de piezas de su alrededor, saca una vieja imagen y nos comparte uno de sus objetivos anhelados: construir un viejo modelo de diligencia, pero decorada en oro y plata.

La Subsecretaría de Desarrollo Artesanal de la Secretaría de Economía (Sezac), Rosy Campos Álvarez, ha acudido en diversas ocasiones al taller de don Manuel para conocer de voz propia y personal su trabajo y acompañarlo en la búsqueda de nuevos caminos para dar a conocer sus trabajos.

A decir de la funcionaria, en cada visita ha podido constatar no sólo la riqueza de la cultura popular expresada en la artesanía de Zacatecas, sino también la alta calidad de ésta, como es el caso de las piezas y el trabajo de don Manuel Cardona.

La calidad de sus carretas a escala hace que sus trabajos artesanales ronden entre los cinco y 15 mil pesos aproximadamente. De ahí, la importancia de contar con el acompañamiento necesario para acceder a plataformas de comercialización, pero sobre todo para reconocer la obra de este artesano zacatecano.

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